
“No quiero ser un nombre escrito en la pared". Para quienes lucharon, sintieron y estuvieron junto a él, en definitiva quienes vivieron junto a él su vida, Salvador nunca será un nombre escrito en la pared. Tampoco para todas aquellas personas que podemos- 35 años después- hacer nuestros sus valores libertarios. Salvador sólo fue compañero de una lucha que pretendia dignificar la sociedad española en una época en la que este país estaba más podrido de lo que es habitual en él. Salvador no quería ser un nombre en la pared, ni en un libro, ni en un film. Seguro que no quería pasar a la historia en letras rojas, porque- como buen anarquista- seguro que consideraba que la historia de la revolución la deben escribir todos los hombres. Sólo quería seguir amando, disfrutando luchando, en definitiva... viviendo. Pero la represión se lo impidió. Pero no fue solo a Salvador a quien la represión cortó las alas de un sueño llamado libertad, muchos jóvenes han sido asesinados por no querer vivir con miedo en sus propias casas, en sus propias ciudades, en sus propios paises. En definitiva por negarse a vivir con miedo en un mundo al cual ellos vinieron, como todos los hombres de la historia, a ser libres. Alli donde vosotros mirais... veis desconfianza, y posiblemente no haya más que un hermano, un compañero, un amigo que se encuntra en vuestra misma situación. La hermana de Salvador pronuncia unas palabras que todos podemos hacer nuestras si sentimos la injusticia..."Estan matant el meu germà". El 2 de marzo de 1974, el joven militante del Movimiento Ibérico de Liberación, Salvador Puig Antich, se convirtió en el último preso político ejecutado en España mediante "garrote vil". Ésta es su historia y la de los intentos desesperados de su familia, compañeros y abogados por evitar su ejecución: Durante las postrimerías de la dictadura franquista, un grupo de inspiración anarquista, el MIL, se embarca en una serie de atracos a fin de conseguir fondos para sus actividades de oposición a la dictadura. Salvador Puig Antich es uno de los jóvenes idealistas que forman parte del grupo. Aunque minusvalorados en un principio, la policía confirma la peligrosidad del grupo y comienza a desarticularlo. En una operación destinada a detener a los miembros aún en activo del grupo, un confuso tiroteo finaliza con la muerte de un joven inspector de policía y la detención de los militantes del MIL, entre los cuales Puig Antich, también con heridas de bala, es acusado de haber matado al agente. Juzgado por un tribunal militar, con presuntas irregularidades, entre las que se encuentran la desaparición de pruebas, es sentenciado a muerte. Deseoso de mostrar su fortaleza ante una sociedad convulsa, el régimen desestima cualquier tipo de indulto y Salvador es ejecutado.
- Carta de Salvador Puig Antich:
Estimada Marga:
Una vegada més ens tenim que separar, tal vegada definitivament. El que diguin uns senyors que parlen un llenguatge que no entenc, té tot l'aire de venjança. El fet important és que a nivell de sentiments, ningú pot trencar-los. Comprendràs que se'm faci molt difícil dir-te tot el que voldria: les paraules no surten. Ànim xiqueta! Serà un cop fort per tu, però no dubto que poc a poc t'aniràs afirmant com a persona.
T'estima,
Salvador Puig
Salut i anarquia!
- Carta de Salvador Puig Antich:
Estimada Marga:
Una vegada més ens tenim que separar, tal vegada definitivament. El que diguin uns senyors que parlen un llenguatge que no entenc, té tot l'aire de venjança. El fet important és que a nivell de sentiments, ningú pot trencar-los. Comprendràs que se'm faci molt difícil dir-te tot el que voldria: les paraules no surten. Ànim xiqueta! Serà un cop fort per tu, però no dubto que poc a poc t'aniràs afirmant com a persona.
T'estima,
Salvador Puig
Salut i anarquia!
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